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1. LA MEMORIA DEL MAR
Fue poco después de llegar a la playa. Todos los sonidos de Granada quedaban atrás, como perdidos en la carretera, comencé entonces a adentrarme en la contemplación del objeto deseado para conseguir aquello que aconsejaba Shitao, antiguo maestro de la pintura china: "Conviértete en aquello que deseas pintar".
El cielo azul, de mediados de Abril arrojaba su luz turquesa sobre la playa, la arena, los toldos blancos, incluso el escalón gris de cemento en el que me había sentado, parecían estar envueltos en una tersa pátina azul.
El paisaje del agua se desplegó como si fuera un ciclo organizado por una mano invisible. Primero fue el rumor del agua, el camino del agua a la sal: el mar de poniente se despertaba, las pequeñas olas blancas empezaban a retorcerse y un viento trepidante hizo que el mar tomase su mas seductor color. Ahora pienso que soplaba sólo para mí. Vertiginosos aletazos de espuma blanca rompían a casi un metro de mis pies y el agua pulverizada empañaba cristales de las gafas, los papeles del dibujo se humedecieron.
De repente, el color del mar se transformó, se perdía el azul puro y en su lugar aparecía el azul esmeralda. Entre aquel vert bleuâtre y la línea blanca de las olas rompientes, una nueva tonalidad se dejaba ver, era el azul citrón de Lezama, efecto de la arena removida de los fondos y que actuaban sincronizando el resto de las otras masas de color. Las olas arrojaron algo así como guirnaldas de algas, con un verde ligero, que comenzaron a perderse entre los guijarros de la orilla.
Una línea azul ultramar recorría literalmente mi cerebro, de izquierda a derecha, de arriba abajo y recordé algo que había leído a comienzo del mes: "El mundo de nuestro alrededor se ordena según las leyes que informan el alma y la forma que se da el mundo en nosotros se convierte en parte y expresión veraz de nosotros mismos".
De esta iluminación surgieron algunos haikus que escribí rápidamente. En el hueco del corazón y las arterias anidaba ya el Mar de Poniente, y sólo entonces pude empezar a dibuja, era el 15 de Abril. Con este viaje se inauguraban, los que hoy llamo, los pasos libres y radicales de una metamorfosis interior. Había pasado a solas con el mar cerca de tres horas, con la yema de los dedos toqué la última espuma de la orilla y me fui.
HAIKU nº21
Mar talismán piedra turquesa colgada a mi cuello.
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2. LA MEMORIA DEL TIEMPO
Recorrido por los colores

"Carnival", 1978.

"Jardín de día, jardín de noche" (Díptico), 1979.

"Plaza de Bibrambla", 1980.

"En el Jardín", 1981.

"Ocaso en Granada", 1982.

"Surtidor", 1983.

"Paisaje de lavandas", 1984.

"Un cometa en mi jardín", 1986.

"Espejo de un Iris", 1988 - 1989.

"VerSacrum", 1990.

"Iris y Alberca", 1994.

"Mar de la Habana, el mar que vimos", 1996.