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BIOGRAFÍA - PLIEGOS DEL AZUL: HAIKU - GALERÍA DE IMÁGENES - EXro Garciarias
Haiku XI Granada, 2006
将軍 Tras el espejismo de objetos a la deriva, como navegando en alta mar, flotaban en las aguas de la bahía de Ise mil restos de un naufragio deslizándose sobre las olas. Decenas de botellas de vidrio se movían entre la espuma, de un lado para otro, parecían pequeños barcos transparentes con papeles de colores dentro; varios tambores, estatuas de madera, un shamisen* dorado sobre un biombo de bambú y atada a un pescante la capa roja de un soldado, en la época Edo los samurais cubrían sus armaduras con estos mantos: un jimbaori escarlata con un bordado en forma de serpiente. En medio de aquel caos se divisaba el tronco de un cuerpo abrazado a una botella de cristal con un dibujo de flor dentro. Era Kwan, antiguo soldado del shögun de Edo que ahora se ganaba la vida preparando lacas rojas de los artesanos; la ternura, con callos en sus manos, había sobrevivido a los años, su alma no era viajera, era un hombre transformado por el color que sabía iluminar los fondos abisales de la bahía con su fosforescencia roja, su ser era rojo, color secreto de la noche oscura, ¡sólo color!, y esperaba el deseo, caricia vertiginosa en el agua; ya había ardido en su propio jardín y ahora voyeur de aquel pigmento, como un magma de sangre, lo veía iluminarse, al decir de Valéry, como lo mas profundo de su piel, el fuego se filtraba por los poros hacia fuera y entonces perdía el sentido, embriagado por aquel rojo tan dulce, como cerezas. También aquella noche, en la bóveda estrellada, Marte brillaba enrojecido sobre su cabeza, ¡que lento se hizo el ascenso del gong plateado de la luna sobre el piélago! De repente, la cara de Kwan se abrió a la sorpresa,se estab salvando abrazado a un frágil vidrio, aunque lo mas sorprendente era que la botella revelaba claras referencias de su salvador y reflejaba en su superficie la dicha que reside en la espera de la mano que salva; prefigurando la realidad, aquella botella abría en su interior un espacio capaz de recibir todas las hipótesis y los sueños. La otra realidad se imponía a la presencia, como una forma universal de hablar mediante objetos, ofreciendo la visión de lo arcano contenido en el interior de una belleza en flor. Al amanecer, la corriente devolvió a Kwan a la bocana del puerto, sin desasosiego, con armonía, sonido y rima, abrazado a aquella cintura de cristal tallado, que como una Venus Myrtea, grávida de flor, surgía del profundo océano. Afortunadamente, no todos los naúfragos se ahogan, siempre hay una mano que los rescata.
"Almond Branches in Blosson"
El verano mueve Bajo el naranjo Sombras violetas
Al olor del jazmín Las abejas encendidas Invaden el huerto
Al alba esa nube Al ocaso, lluvía ¿ Cuándo flor del viento?
Saciados los ojos Cómo tiemblan los labios Ah, las peonías rojas
Al ocaso azul del cielo Viaja la luna Mundo de plata
Cuajadita de estrellas Avanza la noche Ruedan las Perseidas
La noche se vuelve añil Desde la tapia Los ojos verdes del gato
Las hormigas golosas Se beben la miel Y el rosal es mio
El ciruelo tan blanco Un rayo de sol que pasa A través del vidrio
Madura la higuera Se divierten los gorriones Ah, y maúlla el gato
Se escapó de mi mano El gorrión caído Se llevó el corazón
El fuego entró en el mar ¿Acaso huyen las olas? Hay júbilo de espumas * shamisen: Laúd japonés de tres cuerdas de seda, que se tañen con la ayuda de un plectro de márfil.
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