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Música:"Kimigayo"

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"PLIEGOS DEL AZUL" Pedro Garciarias Haiku I Granada, 1999
Nunca había visto una luz tan blanca a la orilla del mar como la de aquel verano en Almería. Muchas veces, a lo largo del año, pensaba en la luz de agosto y siempre la recordaba amarilla. Fue el último verano con aquella intensidad de luz. Después he vuelto al mar, siempre que puedo regreso a él, es el camino a la infancia, el refugio de la niñez. Hoy, la playa es otra, y aunque la hora es la misma, la irradiación es ciertamente amarilla, con algún fulgor plateado y reflejos verdes en el agua, de esos que toma el bronce cuando envejece a la intemperie. Pero nunca más el blanco deslumbrador de aquella luz de agosto cuando Jesús salía del agua, chorreando y tiritando a la vez, y su madre lo envolvía en aquella toalla grande que se henchía como la vela de un barco. Me vino a la memoria aquella escena de la "lluvia de primavera" conocida en Japón como narugame. Playa de Balanegra, Agosto de 1996 *******
ruge el abismo, se avienen las olas, líquidos cristales.
silba al oído el mar de Poniente, salitre fragante!
mudo se queda, azul citrón, mar de la espuma.
música del agua, la orilla estalla: el niño de bronce corre.
cien olas blancas, lágrimas azules, estela de barco.
sal en los labios, tornasol de escamas: relucen los pargos.
como verde aceituna se desliza una burbuja, es turquesa la trama.
enarbola espumas, enloquecida el agua, la cola de la carpa.
dos pies desnudos aquietan la espuma, duermen las aguas.
junto a la orilla, las crías de gaviota, tiemblan entre las algas.
bajo un cielo ultramar se desgajan nubes: dibujo una estrella.
torbellino vertical de agua, llega septiembre, azul y plata.
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